MARKETING Y PUBLICIDAD - Clarín | Económico | 2005/10/30 | Pág. 6.
Peligro: burócratas del marketing al acecho
Exceso de estudios de mercado, cobardía y fragmentación son algunos de los pecados de la burocracia del marketing, dice un especialista en marcas.
Sebastián Campanario.
scampanario de clarin punto com
Tras ser despedido de varios estudios contables, Diego Kerner consiguió lo más parecido a un trabajo ideal: lograr que le paguen (y mucho) por entrevistar chicas con el “beso fácil” en una discoteca.
“Fue en el marco de una búsqueda de insigths creativos para fortalecer una marca de chicles”, se explica Kerner.
La historia de Kerner, de 36 años, es bastante particular. Luego de arrancar como contador, se volcó hacia el lado del marketing, donde llegó a uno de los puestos más altos alcanzados por un argentino en este sector: fue gerente de marketing global para la categoría de golosinas de Cadbury, basado en Londres. Allí conoció e interactuó con una nueva ola de pequeñas agencias que están revolucionando la creatividad inglesa: Added Value, What If!, The Value Engineers o The Brand Gym. No son estrictamente agencias de publicidad, sino consultoras que ayudan a posicionar marcas con estrategias no tradicionales, buscando “insights” (claves que sirvan para entender por qué la gente hace lo que hace) junto a los gerentes de marca allí donde están los consumidores: en una discoteca, una villa miseria o un vagón de subte.
Ahora Kerner volvió a Buenos Aires como director de The Brand Gym Latinoamérica, y ya realizó trabajos para Bimbo y Unilever, entre otras empresas. Para empezar, tomó una primera decisión estratégica diferenciadora: no abrir una oficina en Palermo Viejo.
En una charla con Clarín, repasó los principales vicios o pecados en los que suelen caer las áreas de construcción de marcas de las empresas.
Researchitis: Encargar más y más estudios de mercado (research) es una forma usual que tienen los burócratas del marketing para gastar tiempo y dinero. “¿Por qué no pedimos algún focus group adicional?”, es una frase habitual cuando no se sabe qué hacer. Las consultoras británicas de creatividad aseguran que las estrategias que terminan haciendo la diferencia surgen en buena medida de la intuición, y no de un proceso tan estructurado y analítico. “La researchitis es también una consecuencia del abismo que hay entre los gerentes de marketing y los consumidores”, dice Kerner.
Fragmentación: A los burócratas del marketing les cuesta decir que no, y prefieren mantener decenas de proyectos en paralelo, como si fueran aviones volando en círculo esperando para aterrizar. Esto lleva a la fragmentación de recursos económicos y humanos. Un reflejo de este vicio es lo que las boutiques inglesas llaman “overbranding”: la tentación de convertir cualquier cosa en una marca, darle un nombre atractivo, un logo lindo y hasta algo de dinero para publicidad. “Es mejor concentrar los recursos en unos pocos proyectos y no tener decenas de planes inconclusos”, apunta Kerner.
Cobardía: Los burócratas del marketing demandan diferenciación en las estrategias, pero tienden a retroceder cuando se les presentan ideas creativas radicales. La valentía es un atributo esencial de la comunicación más eficiente: no basta con “pensar diferente”, hay que actuar diferente también.
Burbuja: Otro error extendido es ver a la estrategia de marca como un fin en sí mismo, en vez de cómo un medio para incrementar las ganancias. Resultado: meses eternos de discusiones, estudios y relevamientos carísimos que terminan en una lista de recomendaciones genérica y vaga, llena de lugares comunes que suenen bien a los oídos de accionistas y gerentes.
Medida por medida: Existe una tendencia creciente a pretender medir económicamente todas y cada una de las acciones de marketing y publicidad de una empresa. La tentación está ahí: el avance del marketing directo por Internet, por ejemplo, hace que sea mucho más sencillo saber los resultados económicos de un determinado movimiento. “El marketing debe pasar del control a la inspiración”, dice el consultor, “muchas veces se descartan buenas ideas sólo porque sus resultados no son fáciles de medir”. Y continúa “si con la mecánica cuántica nos dimos cuenta de que la física incluye conceptos como la complejidad y el azar, ¿por qué vamos a pretender que el marketing sea una ciencia exacta?”. Kerner está terminando la carrera de psicología, y es un defensor acérrimo del cruce interdisciplinario en el negocio de las marcas. “Es en la frontera entre distintas ciencias donde se producen los descubrimientos más interesantes”, concluye.
Fuente: Clarín.